martes, 2 de febrero de 2016

Donde una vez te robé un beso


 
Imagen obtenida de Internet


Me voy para no hundirte… y que vuelvas a flotar 
en ese aluvión de nubes y estrellas
donde antes de conocerme, volabas y soñabas… 
recuérdame desde esa misma lejanía donde una vez te robé un beso.

Me voy, silencioso y taciturno, 
cansado de odiarme y de aguantarme. 
No llores… tal vez no me vaya para siempre… 
aunque tú, es posible que no vuelvas a verme ni a tenerme.

Cansado estoy de esperar a que el destino hable 
o calle para siempre,
y desde este maldito rincón donde me evado de lo absurdo, 
contemplo una y mil veces cómo el dolor te abraza, 

te distorsiona y acampa en tu corazón 
¡maldito y sin escrúpulos! 
en ese gran corazón que tienes que ya ni abarcas.

No llores… no permitas que nadie más vea tus lágrimas, 
aunque sea dura tu angustia al verme partir, 
piensa amor, que la mía no será menos que la tuya.

Pero… sí, lo hago por ti. Respira profundo 
y deja que el mundo te invada de nuevo con sonrisas. 
Expulsa ahora que puedes tu rabia y con mucha más fuerza, 
aléjate de lo que un día compartí contigo
convirtiendo tu vida en un suplicio…

Deja de llorar, por favor…  deja libre a tu corazón, 
a tu alma  y que vuelva a ellos la ilusión 
y sean junto a ti de nuevo felices.