sábado, 30 de enero de 2016

Terrible y descalza camina la muerte


Imagen obtenida de Internet



Ingrato es el recuerdo 
que me trae a la mente 
la imagen de mi fracaso, 
La terrible decepción que sufrí 
en una parte del camino desandado.

Caí sin sostén ni paracaídas 
a un abismo de inconformidad y de cordura. 
Mi cuerpo no sufrió apenas daño, 
no obstante mi espíritu se resquebrajó 
y morimos allí mismo los dos.

Hoy, mi corazón vive solo, 
convertido en una dura roca. 
Su pálpito, es su terquedad,
envuelta en pura lógica; 
su cuerpo lo necesita de motor 
y para no parar de andar.

Mi mente es un cerebro blando, 
gelatinoso y hueco, ni el eco en él 
es capaz de hacerse oír o ni de aún gritar, 
está mudo, muerto.

Ingrato es el recuerdo, 
que se apodera hasta del vacío 
y que me atrapa, y hasta cruel me abraza, 
y que me aprieta hasta no dejarme respirar.

Soy un ente que camina en línea recta, 
hombros hundidos y cabeza baja,
los ojos encharcados de agua turbia, 
ansioso por hacerse querer y escuchar.