lunes, 4 de mayo de 2015

Vive el amor en las entrañas del rosal



Imagen obtenida de Internet


Entre azahar, racimos de uvas, albahaca y amapolas,
besé sus labios y me llené de la rosa de su aliento.
Tan arduos eran y sinceros, que me quemé los parpados
de tanto contemplarla, radiante, amorosa y hermosa.

Nuestros cuerpos se envolvieron en abrazos y libres se arroparon,
gimiendo pegados el uno junto al otro hasta que el volcán explosionó
y en él  y para siempre los dos ardieron y se fundieron.

Vive el amor en las entrañas del rosal, la rosa hiere,
con sus espinas al amor, amor por el cual los dos murieron
al irse por instantes la luna, y nacer los dos de nuevo.
Rumbo a una vida nueva, nunca solos, nunca más abandonados.

Entre suspiros, caricias, besos y orgasmos placenteros,
naciste tú, orquídea de jardín, rosa y dolor de un parto,
bendito parto, deseado y amado, de dos seres que se amaron
y quisieron.