Cuando vi tu carita preciosa,
y tus negros ojos en mí fijaste
sentí la alegría dichosa,
que me hizo adorarte y abrazarte.
Casi cinco años, mi niña hermosa,
a tu madre y a mí nos costaste
lágrimas, dolor, y también risa,
y al fin nuestra vida embelleciste.
Fuiste y eres nuestra debilidad
junto a la de tu hermano claro está,
sin vosotros no habría felicidad.
Pequeña princesa consumista,
hoy cumples años, ¡cuánta festividad!
¡hoy eres de mi vida, la protagonista!