jueves, 14 de mayo de 2015

Decirte al oído ¡mami, te quiero!

Imagen obtenida de Internet



Ese leve rubor de tus mejillas al sonreírme
me sirven para animarme y mostrarte cuanto te quiero. 
La dulzura que necesitaba para deshacerme
y en mi pecho contenerte para decirte, mami... ¡me muero!

Me perdí tras un rumbo maldito, camino uniforme,
sendero oscuro delatado... para un dolor certero.
Prófugo corría en mi sangre, rastrero, vil e infame.

Rosa pálida, triste y ojerosa, me sanó, pero,
la retadora sombra me sonrió, feliz de encontrarme.
Sus caricias de trenzado y de acuñado caladero,
incidieron en mis ojos, corazón, hasta abrasarme.

Desde entonces sigo por aquí, ido, feliz y ¡entero!
esperando la vuelta de tu arrullo antes de acostarme, 
así abrazarte, besarte y decirte al oído ¡mami, te quiero!