martes, 24 de febrero de 2015

Vivo casi sin querer, la angustia de las horas


Imagen obtenida de Internet

Si estuviera contigo amor,
cerquita, muy cerquita
¡hasta quemarnos el aliento!
Mis manos en tus manos,
mi cuerpo pegado a tu cuerpo.

Tus labios húmedos y calientes
tan próximos a mi piel y provocándome 
una ardiente y asfixiante calentura en la boca.

Recrearía cada instante guardado en mi memoria, 
como si sintiera de nuevo el beso tuyo apasionado 
en aquella aciaga noche loca.

Te seguiría amando y gozando, al tiempo que
sentiría a nuestros cuerpos batallando y disfrutando 
aquellos minutos que fueron horas y horas de amor y sexo.

Y haré por atesorar esas horas, 
como atesora el avaro, 
las monedas de oro que roba.

Tan dentro de mis entrañas y tan hondo te llevo, 
que por más que quiera olvidarte
¡En mi pecho te guardaré para siempre!

En este corazón deshecho, vivo casi sin querer, 
la angustia de las horas y navegando por un río sin cauce, 
guarnecido por el pesar de las lágrimas de la aurora.