domingo, 10 de agosto de 2014

Sé que al igual que tú, nací de la tierra




Imagen obtenida de Internet


Al igual que la flor del loto
surge de la tierra, orgullosa y altanera,
así surgiste tú con la fuerza de mi alma
abrazándola y protegiéndola.

Cubriste con tu simiente de vida a mi cerebro,
quitando los obsoletos árboles otoñales
silenciando con tus labios mis sueños efímeros,
y los volviste vivos y reales.

Sé que al igual que tú nací de la tierra,
y soy fuerte, al mismo tiempo que osado.
Más no es mi condición liberar mi carga
y cargarla sobre tu tesón,
como pudiera hacerlo un desalmado.

Ven, querida,  ahora mi vida es tuya,
y tuyas son también mis quimeras.
Insuflaste en mí la aguja de la vida
clavando su filo sobre mi herida abierta
y ahora, al exhalar ¡la hice tu compañera!