lunes, 28 de julio de 2014

Mírame, me diría ahora sin mover apenas los labios, Satanás

Imagen obtenida en Internet


En esta desoladora inquietud que me estruja el alma, 
soy consciente que voy pendiente abajo, y sin frenos, 
de una manera perpendicular y buscando un choque frontal

que anule o de visión a esta locura, 
a ésta obscena forma mía de hacerme daño, 
herirme y perderme en la agonía.

Es un sistema regresivo para, de nuevo, 
volver al pasado. Lo sé, lo sé muy bien, 
lo percibo como algo profundo, un embestir 
y forzar de manera absurda lo inevitable.

Es ese estremecimiento que te da el cuerpo 
cuando te avisa como un interruptor 
que se te está quebrando el alma.

¡Insensato! voy hacia un camino sin retorno, 
con la única compañía del agua sucia de mis lágrimas y la solapada,  burlona y concisa mirada de lo absurdo riéndose de mí.

"Mírame", me diría ahora, sin mover apenas los labios, Satanás.  "Ves, ni pensaste volver y ahora ni siquiera podrás regresar.  Eres el arcoíris que quisiste ser, aunque no te servirá de nada. ¿Me ves? soy tu reflejo, 
mirándote sarcástico desde tu propia y necia oscuridad.