martes, 15 de julio de 2014

Con la humedad de tus labios, sedientos los míos

Imagen obtenida de Internet


Amada de mis sueños. Dueña de la memoria
y musa de mi poesía. 
Ingrato es cada uno de mis despertares 
sin tenerte entre mis brazos

ni tener tu cuerpo en mi regazo 
y abrazada a mi tronco ardiente, 
mientras tú te refugias de ese pasado, 
déspota, miserable y frío.

Estoy aquí, mírame, 
tal vez no tan cerca como quisiera, 
pero, tampoco tan lejos 
como para no sentir mi calor. 

Te extraño tanto amor, 
eso sí, sigo sin poder saciar esta sed 
que sufren estos labios míos.

No puedo beber de la humedad de tus labios, 
sedientos como lo están los míos, 
y tan deseosas mis manos 

por despojarte de tu vestido, 
para calentar mi cuerpo con tu piel
y perderme de una vez por siempre 
en el interior de tus gemidos.