domingo, 15 de junio de 2014

Sonríes con tus labios vestidos de azul



Me dejas, muy coqueta,
que me aproxime a ti
y sonríes, con tus labios
vestidos de azul.
Sí, es cierto
que no es precisamente
el color que mejor
queda con tu piel,
más tampoco deseaba yo
sentir el gusto amargo
que me diste cuando de ellos bebí.

Te sonrojas al posar
tus labios en mi boca,
pero no es de vergüenza
sino de rabia
al darte cuenta
que tienen la huella
de otros labios más jóvenes.

No entres en cólera
ni te engañes más mi amor,
mírame bien,
no envejecemos al mismo ritmo,
tu piel, antes tersa y suave,
se cuartea, agrieta y muere,
mientras la mía,
antaño dura y gruesa,

pese a mis años, se mantiene.