sábado, 14 de junio de 2014

Peregrino de pedregales, mala yerba y caminos eternamente laicos

Imagen obtenida de Internet


No puedo soportar más la soledad que me aqueja.  
No la del cuerpo físico, sino la que se me adhiere al alma, 
helada, con un frío glacial que me mantiene pegado el espíritu, a los huesos, como queriendo inhibirse 
o tal vez desentrañar su mal, antes de irse.

Los más frustrantes designios habidos en mis sueños, 
son ahora los misterios ocultos, sin resolver, 
peregrinando en mi mente, obtusa imagen 
la que se me adhiere a la pobre imagen de mí mismo.

Y aquí sigo, navegando en la estratosfera de mi signo, 
calentando a bofetadas las paredes resquebrajadas 
de ésta “mal querida” soledad y angustia mía.

La misma que me quiebra en cascabeles zigzagueantes, 
en sonidos huecos ¡maldito el cascajo lastimero de mi desencanto!
Peregrino soy de pedregales, de mala yerba, 
y caminos eternamente laicos y sin más historia 
que sus lágrimas, sus lamentos y su mal aliento.