lunes, 12 de mayo de 2014

No pronunciaré nunca más tu nombre

 
Imagen obtenida de Internet



Me robaste los sueños,
destrozaste mis ilusiones,
quebraste mi entereza
y rompiste, sin emociones,
cuanto de felicidad había en mí.

No pronunciaré nunca más tu nombre,
no merece la pena recordarte ni que me hiera más, 
aunque sé que a escondidas, sigues ahí,
incrustada a fuego en mi piel y este corazón
adolorido e infeliz.

Algunos pueden pensar que eres mujer,
cuando no llegas ni a ser humano,
a objeto, cosa o latidos errados o no.
Pura emoción moribunda de lo que
un día llegué a ser para ti o nunca fui.

Una emoción marcadamente cruel,
bombeando en mis vísceras carne muerta,
o, tal vez (solo tal vez),

cenizas de un pasado que jamás debí padecer.