lunes, 31 de marzo de 2014

Te viviré hasta que no esté muerto




Cada beso suyo es una caricia
Un balón de oxígeno para mis pulmones
Y un amanecer brillante de colores,
henchido mi interior de amor y de ilusiones.

Es la hembra, la que me amamanta con sus besos,
La que sacia mi sed
y me renueva la sangre de oxígeno
mi bella, hoy madre, mañana amante.

La que se me erige en diosa
 y guía de lo que siento,
La que en sus brazos protege mis sueños
Y la que, tras su sonrisa, aviva la llama de mis pasiones.

Me dejé hacer y no me contuve hacia ella
Mis instintos…
Poseyéndola el alma y espíritu
A través de penetrar y apoderarme de su cuerpo.

Diosa fuiste de mis terrores,
Diosa y ama de lo que siento,
Te querré mientras viva o sueñe…

Te viviré hasta que no esté muerto.