sábado, 28 de diciembre de 2013

Me deslizaré en tu cuerpo sin hablar… solo te amaré



Ansiaba besar su boca y me acerqué a besarla,
sus labios eran pura ambrosía y me deslicé en ellos
como si mi boca fuese ya solo hierro fundido…
sus manos se hicieron dueñas de mis caderas,
apretándome contra sus ingles y dejando que mi “debilidad”
se abriera hueco entre sus muslos…
para ese instante estábamos ya los dos desnudos.

Me deslicé sin hablar, sin dejar de beberme su aliento y navegar,
mi lengua, sobre sus fluidos.
Nuestros cuerpos ya no nos respondían,
nada podía detenernos, éramos como un volcán,
puras llamas incandescentes abrasándonos mutuamente entre susurros,
gritos y gemidos.
Quise entonces rizar el rizo y la apresé contra la cálida madera del piso…
parquet tibio de brillante y pulida madera de roble,
dejando que su trasero me diera la bienvenida y entrando mi miembro…
sin prisas… recibiéndome allí sus entrañas , húmedas, calientes y, ella, bien sumisa. 
Mis ojos lloraban de placer al verla como se agitaba y gemía,
 gritando loca de deseo y encendida.