miércoles, 7 de agosto de 2013

Encendiendo tu pasión y tu deseo

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Te admiro por entero mientras, mis manos,
cincelan sobre tu piel, húmeda y cálida,
los sonetos más sublimes y más verdaderos.


Dejo que mis manos hablen por mí, mi boca, labios
¡mis manos! aunque no hay mucho más que decir,
solo dejarnos llevar y, sentir...


Me muevo sobre tu cuerpo, como lo haría una serpiente…
en silencio, con sibilante siseo, para conseguir enervarte
amor… encendiendo tu pasión y tu deseo.


Siento como tus sentidos se adhieren y responden a los míos… 
entonces es que nuestros alientos se convierten en volcán 
y nuestras lenguas en lava ardiente bebiéndonos la vida.


Ya nuestros cuerpos no responden,solo se guían por sacudidas… 
descargas eléctricas que perforan,
voltean y remueven nuestras vísceras enloquecidas.


Me muerdes la boca, mis labios me haces sangrar…
no siento dolor, ni percibo la sangre resbalar por la comisura de mis labios, 
solo atisbo a distinguir una humedad caliente…
la que hundida en tu cuerpo me hace gozar de tu eternidad.




Maldiciendo y llorando a la vez

Imagen obtenida de Internet


Pocas veces pretendí,
recorrer con la mirada
cuantas cicatrices secas
llevaba pegadas a la espalda.

Heridas que un día dejé sangrar
llevado por la pena y la rabia,
que hirientes no me dejaban dormir
queriendo ser dueñas de mi alma.

Las miro por fin en mi espejo,
las recorro una y otra vez doliente
de sal, mugre y cien batallas que perdí.
Sí, en el inmenso mar de mis dudas.


Son mías, lo sé ¡no las rechazo!
Por ellas estoy hoy aquí,
maldiciendo y llorando a la vez.
Viejo y duro como una roca de sal.




domingo, 4 de agosto de 2013

Me recreo tristemente en mis horas de soledad

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Es tanta la soledad infame…
que maldigo lo necio de este castigo,
y aunque me aislé para no culparme
solo conseguí acallar de mí un suspiro.

Necio de mí siempre mendigando
y esperando que me llegue el labio
sonriéndole al sueño
o lamentando que no llegara ese beso.

Me recreo tristemente en mis horas de soledad 
intentando obviar los sonidos,
aquellos que fueron en verdad
la excusa culpable e inalterable de mis quejidos.

Hoy aquí… mañana ¿quién lo sabe?
doblegando estaré tal vez, al alma,
o llorando por los rincones a raudales.

Muero esperando tener la suerte
que el dolor sea hondo, y a mi muerte,
se vaya hasta el fondo...
¡y se hunda muy hondo en las profundidades!





sábado, 3 de agosto de 2013

Déjame seguir soñando

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Y la ilusión se convirtió en poesía
y la malvada razón la poseyó.
Hoy tan solo es una realidad más,
no vuela, no ilusiona

y apenas la empiezas a vislumbrar
se desvanece como el humo,
los sueños o el amor.

Déjame por favor seguir soñando,
puede que al despertar mi mañana
sea otro o tal vez una nueva estrella

alumbre mi destino y me guíe, más allá
de donde luce o viste el sueño.
Me recrearé no obstante, en dormir y soñar

y dejaré que las horas, lentas pasen sobre mí.
Quizás entonces ellas me acaricien,
me besen o me amen, como yo te amé y te quise a ti.