sábado, 22 de junio de 2013

Me rebelo a mi destino

Imagen obtenida de Internet


Tras vivir en una constante sumisión,
me rebelo a mi destino, porque no es de justicia 
que yo no pueda agotar todas las posibilidades exigibles.

Qué me importa si el tiempo se me echa encima.
Si las manecillas del reloj me golpean 
una tras otra sin tener piedad alguna...

O sí el toc, toc, de mi corazón se está agotando, 
tal vez por la angustia de saber: 
de manera cierta, que mi tiempo se agotó.

Soy la odiosa espera que grita con rabia, 
mirando hacia el cielo y clamando porque, 
el mañana, sólo sea un sueño y yo hoy haya abierto los ojos y ya ella me estaba esperando.