viernes, 3 de mayo de 2013

Su esencia me ha robado el alma



Imagen obtenida de Internet



En el lecho he derramado los pétalos azules
que un día fueron objeto de su capricho,
los que supieron guardar para siempre, 
el aroma inconfundible que desprendía la rosa de su cuerpo.

Quedando así, fijo en mi ADN y perenne en mi cuerpo adolorido,  incrustado en cada poro o muesca sangrante 
de mi cuerpo por su esencia o su sabor.

Consiguiendo embriagarme, 
embrujarme hasta poseerme 
con su intenso perfume de mujer visceral
impregnando mi piel con su aroma.

Así fue como logró hacer estallar mis entrañas
como un volcán en erupción, 
al mismo tiempo que yo me fundía con ella 
y al hacerlo la poseía el alma entera.

Dejé entonces de resistirme, 
¡Era suyo! su esencia me robó el alma, 
ya que al corazón, celoso, 
hacía mucho tiempo que ya era suyo 
y de mi cuerpo, ella, y solo ella, lo disfrutaba.