jueves, 2 de mayo de 2013

Cuarenta y un días encerrado, enjaulado

Imagen obtenida de Internet


Cuarenta y un días encerrado, casi enjaulado,
y la impotencia que siento, me parece eterna,
a la vez que innecesaria.

Puede parecer que estoy con falta de fe
y de esperanza, y es cierto,
la busco y no llegaran ni imaginarse cuánto
de tan vacío e inútil que me siento.

Ya no sé dónde más mirar
estoy tan cansado... miro incluso en las profundidades de mí mismo, 
hasta recorrerme por entero y... es inútil, no me hallo 
ni consigo encontrar nada que me haga cambiar de opinión o recapacitar.

O acaso (quizás) recuperar la ilusión o las esperanzas.
Cuarenta y un días encerrado, enjaulado...
Eso para un desesperado como yo es ¡toda una vida!