viernes, 19 de abril de 2013

Cada día me siento más lejos de mi mañana...


Imagen obtenida de Internet


Cada día me siento más lejos de mi mañana
y no tengo calma, fe ni ganas.
Al contrario, me siento viejo, obsoleto y absurdo
y noto que voy dejando atrás las esperanzas
y deseos que me quedaban.

Inflexible, busco en mi interior
"por sí aún tuviera alguna reserva
de una época ya olvidada",
y no, por mucho que la busco...
sigo sin encontrar nada.

Nada agita más mi interior
que el no saber cómo despertaré mañana.
Sin embargo, mi dolor se asemeja
a la dura e hiriente "sombra burlona",
la que se ríe de mí como cada amanecer,
cuando satisfecha,
despierta sonriente a mi costado,
al otro lado de mi cama.

De nada mi sirve escudarme en el dolor,
si para ello lo único obvio es despreciarme,
odiarme o herirme para poder perdonarme
o tal vez morirme para reencontrarme de nuevo
con la esperanza, aquella que huyó de mí,
amedrentada, horrorizada y asqueada.