sábado, 8 de septiembre de 2012

Crece el invierno de mis soledades

Imagen obtenida de Internet



Crece el invierno de mis soledades.
Las aguas negras se agitan
y se posan sobre mi cadáver.
Otoños que, del ayer fueron ya olvidados.

Hasta las historias solitarias
fueron heredadas de mis sueños,
viajando, sin alegría y solas
en aras de su propia desidia y agonía.

Fui culpable de mi cuerpo, y, que éste fuese
productor de amargos y agriados desencantos,
tanto cómo de agrestes y lastimosos llantos.

Los que me hicieron enrojecer de ira 
por cuanto me fustigaron con mentiras, 
insultaron y ofendieron.
Heme aquí hoy, marchito, o tal vez vencido,
pero, eso sí… ¡nunca humillado!