lunes, 20 de agosto de 2012

Me desperté llorando… las sienes y la almohada humedecidas

Me disfracé del aire para llevarte
la fragancia de las flores,
y recosté la ligera tempestad de mis sienes
en la almohada de tus pasiones...

Caí entonces hacia el abismo insondable,
lugar de donde jamás se regresa.
Y quise. una vez en el fondo… me dejase amarte.

Me desperté llorando…
las sienes y la almohada humedecidas.
El corazón latiendo desaforadamente
y el alma encogida…
helada por la escarcha de tu huida.

  ¡Tanto fue el dolor sentido!
que aún te sueño... y sé por tanto,
que mi sueño es inalcanzable.
Tan lejos es el infinito... como lejos me queda

el pronunciar tu nombre…¡y el nunca poder alcanzarte!