jueves, 7 de junio de 2012

Mi alma se agita y ríe como una loca…

 
De recuerdos agridulces y amargos
muere mi memoria desafiando a la verdad,
tristes horas que se escribieron en las estrellas
en aquellas añejas y a la vez, gloriosas tardes.

Miedo tengo a perecer, absorto y ciego,
careciendo de la dignidad suficiente
para vivir sin que me pierda  mi conciencia.

Puse sobre mis espaldas,
las ansias de la fe y la discordia,
peleando hasta hacerme sangre…
ella es roja, salada y… pobre.

Ni siquiera es clara…
es tan oscura como la vida lo es de sombría,
y ello me provoca náuseas y dolor sobre  mis espaldas.

Por un instante me dejo dominar por la rabia,
me muerdo los labios y grito, arrancándome  un quejido,
esperando a que alguien, se detenga,
se gire… y me mire, solícito.
Pero no  ¡ni una sombra viene a rescatarme!

Solo y en medio de la soledad,
mi alma se agita y ríe como una loca…
descubriendo tarde que,
en la vida solo se obtiene soledad…
y para la muerte yo… ¡solo soy un proscrito!