domingo, 24 de junio de 2012

Tengo hambre de tu cuerpo





Te pienso amor,
desde la inmensidad
de esta ternura que siente,
al pensarte, mi corazón.
Te veo desnuda, ligera, elástica,
¡plena de hermosura!

Suben los decibelios
en este viejo corazón
que se siente miserable
solo por pensarte
y desearte tanto,
me avergüenza pensar…
lo que estoy pensando.
entrar en tus entrañas y…
¡quedarme dentro!

¿Por qué envejecerá mi cuerpo,
mientras mi mente,
solo padece por no tenerte,
por no amarte?
En este ansia mía donde
en el despertar me cebo,
careciendo de alma,
pero no así de deseos
y de hambre de tu cuerpo...