martes, 22 de mayo de 2012

¡Con la sangre de mis venas!




Dices que te vas…
y en mi pecho se instala una flor,
de tallos cargados de espinas
clavados en el fondo del alma mía.

Dorado reflujo de mis venas
surten cobardes al grito de;
¡yo estoy afuera!
y lloro… ¡y grito!

Y me odio…
por llevarlo todo escrito
en mi frente….

¡y con la sangre de mis venas!