miércoles, 18 de abril de 2012

Navego sobre la lava ardiente de tu vientre





No puedo evitar soñar contigo,
te acaricio en sueños y te amo en mis silencios,
hasta siento como me diluyo dentro de ti, en tus caricias,
en tus besos y siento que ahora sí... ¡soy parte de tu universo!

Tu boca me sabe a canela y a fresas salvajes,
plantadas, regadas y cosechadas, ¡sobre mi cuerpo!
eres pues la más divina y dulce ensoñación
para  mi espíritu hambriento.

Sabes que en mi sueño no hay límites,
navego sobre la lava ardiente de tu vientre
o me embeleso  entre el labio de tu boca
que me suspira o tu sexo que me pervierte.

En actitud y deseos de poseer hasta tu aliento,
me duermo y sueño… y este sueño no es otro que,

¡amarte con tremenda pasión y a destiempo!