lunes, 12 de marzo de 2012

Te fuiste empujada por el viento


Imagen obtenida de Internet


Nada es tan imposible como querer apresar
o dominar el ondular del viento.
Quisiéramos retenerlo, ¡fundirlo entre nuestros dedos!,
cincelando con él a placer, ¡todos nuestros anhelos!

Pese a sentir como nos golpea sin cesar,
negándonos su excitante visión.
Hasta se oscurece ante tus ojos verdes
y nos lleva a ambos ante mundos infames,
donde la luz jamás nos vuelve a aparecer.

Desaparecerá... entonces sí, para siempre,
sin querer esperarnos, dejándonos solos
y sumiendo nuestras almas en la oscuridad.

No volveré a sentir clavados en mí ser
tus preciosos ojos verdes... ni besaré la flor de tú pensamiento. 
Pensando que tú, solo tú te fuiste
en persecución del viento, el mismo que a mí me apartó
y me alejó a la vez de tu desprecio.