viernes, 2 de marzo de 2012

Soneto a la muerte




Roto de rabia y de ira, me despido,
dando bandazos a mi pensamiento,
creyendo ser un hombre consentido,
me siento hoja movida por el viento.

Caminaba en silencio y  olvidado
llevándome la fuerza de mí aliento
encontrándome tan solo el absurdo
de un fracasado ser humano; muerto.

Caigo sin vida al abismo dorado
las razones de mi odio, obsoleto,
es el triste llorar que dejé huido,
para sentir,  sí, su estremecimiento.

Nada me importa ya... si estoy herido,
la vida se  burla del sentimiento,
hiriéndome su risotada,  hondo;
no en el pecho, si no... en el pensamiento.