sábado, 24 de febrero de 2018

Solo dispongo de una verdad

Imagen obtenida de Internet




Ya no me queda nada, 
salvo buscarte inútilmente en la miríada de estrellas 
que me habitaron una vez el corazón, 
esperando hallarte de nuevo entre alguna de ellas.

Por esa razón quiero marcharme, ¡dejadme ir!
Dejadme que inunde con esfuerzo 
y tesón el paraíso que me fue negado en la Tierra.

Dejadme que me haga dueño, si acaso, 
de un solo “cachito”. No pido más, solo un “cacho” 
de ese goloso pastel que es la libertad.

Y una vez que lo consiga, os pediré un mundo real. 
Una realidad. Un baile agarrado a la vida, 
a un despertar cada mañana dando gracias 
de poder vivir y respirar.

Necesito tanto un abrazo sincero. 
Unos labios de mujer que besar. 
Un cuerpo femenino que responda 
con dulzura a mis caricias, 
a quién pueda desear, abrazar, amar y adorar.

Para saborear de su lava ardiente, 
que sale y fluctúa de su doliente tripa 
y a la que llaman ¡LIBERTAD!.





«No miréis más allá de estas letras porque, son eso, solo letras, palabras, solo unas letras mías más».