domingo, 31 de diciembre de 2017

¡Feliz 15 cumpleaños, hijo mío!





Es extraño que después de componer 
y escribir cientos de poesías, 
a la hora de componer una para ti, hijo mío…

no me salgan las palabras, mucho menos
 los versos que la compongan con buen tono
y con mejor entonación.



Nunca será porque no te ame, cielo mío…
al contrario, desde el mismo instante 
en que te buscamos tu madre y yo, 
te amamos con toda nuestra alma y todo entero el corazón.

Veinte minutos pasan de las doce,
justamente las cero y veinte de la madrugada,
y tu cabeza asoma ya buscando la mañana.




Óliver, me produce tanta ternura recordar tu nacimiento, 
veinte minutos después de medianoche y ya a 31 de diciembre.
La enfermera vino a buscarme y me llamó por mi nombre, 

como no podía ser de otra manera, acudí a la carrera, 
torpe como yo solo.
Todo iba perfecto… hasta que vieron que no respirabas... 
el día entonces se puso lento, pesado y grisáceo, 
mientras sonaban en mi cabeza todas las alarmas.

 Corrí hacía tu madre, que gritaba asustada pidiendo verte... 
La tranquilicé, los médicos y enfermeras 
estaban todos volcados en hacerte de nuevo respirar…

Finalmente (gracias a su experiencia) 
todo quedó en un susto, y esa misma noche 
todos hicimos un brindis, brindamos por ti, hijo mío, 
y también por el nuevo año 2002 que empezaba, como tú, a respirar.



Por esa razón hoy, día 31 de diciembre, mí  alegría es doble,
has crecido fuerte y sano 
y justo hoy cumples 15 maravillosos años más 
que me llenan de alegría y felicidad, por eso me pregunto
¿qué más puedo desear?

¡Feliz 15 cumpleaños, hijo mío, 
que cada día te quiero y te amo mucho más!!