lunes, 30 de mayo de 2016

Pese al dolor… sigo vivo



En esta quebrantada alma
no hay nada más que encontrar,
está cansada, triste, yerma y seca
de tanto andar y andar… y buscar.

Me río con tristeza de mis penas,
ellas de mi, se carcajean…
son injustas, idolatran mi tristeza
con ella se llevan de perlas.

Tanto evadirme de los problemas,
pero, ellos, fueron rápidos y me alcanzaron…
me sujetaron con fuerza, me hostigaron y torturaron,
y al alma la hirieron de mil formas y distintas maneras.

Pese a mi cuerpo enorme, estoy vacío por dentro,
es el vacío el que me habita y me sustenta…
 fría y ácida es mi sangre, la carne muerta es mi consejera.
¿Dónde estoy? ¿tal vez en el infierno? ¿quién lo sabe?
Mi alma esquiva al orgullo, lo zarandea, lo abraza…
Aunque no es por cariño ni afecto, es…
por la putrefacción de un cuerpo enorme que... ya murió.