domingo, 22 de mayo de 2016

Gimo desconsolado, abrazado a la rabia y a la impotencia

Imagen obtenida de Internet




Me lastima tanto el estar tan lejos,
perdido aquí, en este vacío, mi refugio.
Una profunda y oscura fosa llena de despojos,
sangre, vísceras y huesos podridos.

Estoy mirándome el ombligo, 
tal vez con mucha culpa o seguramente 
siendo el único culpable de este doloroso castigo 
¡maldito el hombre y la inocencia del niño que perdí!

Ayer siendo un niño feliz, 
hoy tan solo veo en mí el reflejo de la muerte. 
Por esa razón Lloro desconsolado, 
abrazado a la rabia y a la impotencia de mis lágrimas.

Las que surcan esos vahos navegables 
que son arrugas viejas, 
ríos de suciedad y mugre. 
Estando como estoy, desolado, desilusionado y sin fe.

Confirmo en mi rostro la mueca triste 
de una sonrisa de mi pasado. 
Pasado que fue apenas a trozos feliz,

y que fueron arrancados de mis entrañas 
como si fuesen tan solo un pedazo de carne podrida 
lanzada con asco a una hiena carroñera y hambrienta.