jueves, 18 de febrero de 2016

Se va… se va sí, sola y olvidada de que un día con ella viví



Se me fue la juventud en absurdos desencuentros,
cuerpos que amé se dejaron arañar por notas sin talento,
por melodías que escuchamos y que disfrutaron otros antes que yo…
noches repletas de bailables en salas repletas de inactivos.

Fui absuelto de una culpabilidad esquiva, traviesa e impávida,
dejándome abrazar y atesorar por luces que campaban absurdas,
temblando  sobre cuerpos femeninos llameantes,
extenuados de tanto gozarse, de tanto amarse.

Allá que la veo alejarse, a ella, mi juventud, sola, como un lastre,
tal vez negándose el reconocer que fue, antes de perderse, amante.
Una joya, reflectante, casi tanto como nimia y efímera pues, pese adorarla,
se va… se va sí, sola y olvidada de que un día con ella viví.