viernes, 15 de enero de 2016

Sexo, amor y olvido





Me quise embriagar con su perfume
y jamás estuve más despierto y consciente
que cuando la atraje hacia mi y la hice mía...
Fueron minutos, horas, incluso días...
al final tan solo un instante separa nuestras bocas
de aquella inmensa lejanía...
la de sus pensamientos y mi poesía...
tan excitados como olvidados de nuestra hipocresía...
en nuestra piel, labios o los dedos de las manos,
tuyos y míos, enardecidos los dos, buscándonos el goce de la piel,
o del sexo animal o tántrico en nuestros cuerpos afiebrados.