jueves, 12 de noviembre de 2015

Amaros, son mis dos únicas razones






Se me enredan y confunden, sensaciones dispares en mis sienes, 
culpa de este dolor que me ahoga y culpa también 
de esta ansiedad que en mi alma abunda y me hiere,
al pensar en lo lejos que estoy de mis hijos...

Prevalece sobre mí pulso la desazón, 
mientras el corazón sufre por querer ver sus sonrisas 
y sentir sus corazones contra su propio latido, 
en este pecho gris deseoso de demostrarles 
todo el amor y el cariño en sus exclamaciones.

Los amo tanto... ¡como los quiero! 
como un padre abnegado, aunque lejos de ellos viva 
y no esté junto a ellos todo lo que deseo y anhelo... 
pese a mí alma agrietada... así el dolor de no tenerlos cerca 
me mate, ¡jamas los olvido!

No olvidéis nunca hijos míos, que vuestra madre y yo,
os tuvimos con mucho amor. Hijos míos...
Un broche de amor infinito que os creó con su sangre para amaros.