domingo, 28 de junio de 2015

Nos abrimos despacio, como dos náufragos que se buscan en la mar...



 

Entré despacio en ella,
sonriente me recibió,
serena, húmedos sus
sueños, también su lengua.

Sus entrañas horadé,
hasta dejarla exhausta,
ella a mí sin aliento.

Nos abrimos despacio,
como dos náufragos
que se buscan en la mar...

Nos abrazamos riendo;
tanto queríamos probar
que, lejos de la orilla...
¡nos fundimos con la mar!