viernes, 26 de junio de 2015

¡Maldita seas tú, tus formas, y tu siniestra soledad!


Imagen obtenida de Internet


No será una queja no creas, es hastío y dolor, 
me duele cada vez que te miro, malvada ilusión... 
me haces trastabillar, una y otra vez en tu inquieta 
y ardiente mirada, aunque tengo vacío el corazón.

Lágrimas por mi rostro ardientes haces resbalar... 
sin importarte lo solo, triste y solitario que pueda estar 
¡Maldita seas tú, tus formas, y tu siniestra soledad,
que refugio eres de danzantes en las sombras, esperándome a ganar!

Me apoyé en tu hombro ansiando de tu mano caminar... años arrastrándome, 
siendo fustigado y creyendo no merecer tu amistad... 
Islas habitadas por aborígenes, en mis entrañas desgarradas, 
botan, gritan,  bailan y se emborrachan esperando vomitar.

Horror tras horror voy viviendo sin descanso 
y sin paz en alarma silenciosa que me anima a no desmayar.
Fracaso en mis espaldas brillan a la par...

Lloro silencioso, aúllo a la mar... 
velo sus silencios, esperando que algún día tú,
de nuevo ¡me vengas a buscar!