lunes, 18 de mayo de 2015

Mandarina abierta, olorosa, diáfana

Imagen obtenida de Internet


Me susurra como suspiro de golondrina
y se abre y enciende como pétalo de rosa
cuando mis caricias profundizan... y adivina,
con delicioso empeño, hasta qué punto abrasa,

la horquilla lujuriosa que mi cuerpo aglutina
sobre su piel lisa excitante y apetitosa:
mandarina abierta, olorosa, diáfana:
ríe feliz, de ser poseída por mi gustosa.

Fruta dulce en mi boca, manjar de dioses vivos:
poder le fue dado, sobre el hombre y para el hombre,
para su goce, delirio, vida o desengaños.

Flor que me incendia, me quema, fascina y da  hambre:
 que se me arrulla sumisa y fiel ante mis besos...
pasión que se vive en los sueños y ahora es... ¡libre!