viernes, 8 de mayo de 2015

Le procuré servicio, sumisión, adoración y dolor



 
Puse mi ansiedad al servicio de la agonía
y le procuré servicio, sumisión, adoración y dolor.
Tarde entendí que mi fe hacia ella no existía,
que era fuente y capricho de lo que yo creía “salvación”.

En vela me acariciaba la frente mientras existía,
me daba aliento, sufrimiento y deshonor.
Por capricho y, tal vez, hundida, la furia,
me traicionó.
La llevo aquí,  impresa en la frente,
en el pecho  y en el corazón.

Ansiedad en hebras de malicia y perdición…
horrorosa superficie que se alisa en mi piel
y se clava en mis entrañas.
Putrefacción de la sangre y las vísceras,
sangre negra y podrida.

Me siento en medio de mi propia sangre derramada… 
sangre saliente de una oscura y profunda herida que me hice yo.  
Herida miserable abierta por una mano amiga… 
dueña y ama de mi razón y corazón.