sábado, 4 de abril de 2015

Te abriste a mí, a un mundo nuevo


 
Imagen obtenida de Internet



Me acariciaste con premura
y te abriste a mí, a un mundo nuevo.
Con cariño, amor y dulzura.
Un mundo de ansiedad, cóncavo.

Creíste en mí, abrasadora,
como el aroma agrio del clavo
y te hiciste, abrumadora,
tu mi dueña, yo, tu esclavo.

Pasan los días y aligera
con suavidad, al doceavo
día, aroma y primavera,

a rocío humedecido, ¡vivo!
A rey viejo, con luz austera,
aliento frío y aprensivo.