miércoles, 15 de abril de 2015

Más allá de la muerte... en mi carne, en mi ser... en mi suerte



I 
Imagen obtenida de Internet


¿Cómo pude perderme tanto y caer
a ritmo infernal en la sin razón aparente
de esta ingrata presencia acuosa y fantasmal
que lo invadió todo y que se hizo dueña mía...?

¿Cómo pude obviar su nombre y su rostro
y en cambio sí escuchar el absurdo despotricar del tiempo,
baremo ineludible y mágico de un coloso incrustado en mi piel?

Razones de líneas opacas y misteriosas me invadieron el ánimo... 
se apoderaron de mi mente, de mi ánimo y de mi suerte... 
y acarrearon hasta mi a la muerte, pesada losa indecente, 
consiguiendo trasladarme al infierno de Dante.

¡Oh, divina providencia! siempre afín a un poder, un poder
más allá de la muerte... en mi carne, en mi ser... en mi suerte.

Pecado convulso de quien jamás fue hijo pródigo ni tuvo fortuna ni suerte.