miércoles, 11 de marzo de 2015

El amor y el sexo son sagrados



Le acaricio su cabello
mientras mis manos
se deslizan por su cuerpo.


Guapa, elegante y bella,
se manifiesta orgullosa,
placentera y satisfecha.


La aprieto entre mis brazos
y dejo que se me diluya entera,
es hora de gozar de lo amado.


Su boca se abre hambrienta,
mis labios se apoderan de sus labios
y su lengua me sabe a jamón salado.


Caemos los dos
en el paroxismo de la lujuria,
en el goce extremo del pecado.


Ya somos dos en uno
¡fundidos y fortificados!
somos la esencia, ¡la estela!


Llegados los dos al cenit
nos mordemos, lamemos
y gritamos al dios sol
lo mucho que hemos gozado
y nos hemos amado.