jueves, 29 de enero de 2015

Nací en la calle una mañana de sol y desnudo

Imagen obtenida de Internet



No me oculto ante ti ni ante el mundo. 
Soy incapaz de huir de tu mirada. Próximo a desaparecer 
de este mundo te daré mi versión de los hechos sin esperar nada.

Nací en la calle una mañana de lluvia y desnudo 
y moriré caminando vestido con harapos 
y sin rumbo, Perdido y confuso,

tal vez también en otro universo o mundo,
más cercano al infierno donde sin pedir perdón, 
me adscriba o perpetúe.

No, no levantes tus ojos hacia mí 
y me recrimines mientras lo difundo.
La verdad es inherente a mi castigo 
por brillar por decreto y arrobo, y por pensar (que lo dudo)  
en lo que me confundo,

Lloro tristemente por lo que me pierdo
y por lo que carezco, mudo, de tanto dolor
y con un cruel desgarro que yo mismo
me produzco y concibo.

Por ser el único culpable ante el mundo,
mi exilio y abundo
En la desidia de aquel que amó fuertemente 
pero nunca supo retener  a ese gran amor.