martes, 4 de noviembre de 2014

Son ellos, los amantes, dos prófugos huyendo de sus destinos




Dos cuerpos que se aman y viven en pleno éxtasis y júbilo, 
dos seres que navegan como amantes sobre sus cuerpos, 
que se abrazan con deseo y lujuria, se acarician, se llaman,
besan y estimulan a la par dejándose llevar.

Que disfrutan juntos y olvidados 
de las desgracias del mundo. 
Que se queman y arden en llamaradas 
de deseo y libertad.

Vibrantes y apasionados hacen emerger sus cuerpos 
mientras yace el uno sobre el otro,
en revoltijo placentero e inmersos en goces, 
placeres y lujurias desatadas.

Son ellos, los amantes, dos prófugos huyendo de sus destinos, 
inmersos los dos en el pecado de la carne, 
siendo tránsfugas del placer y la unión carnal.

Dos destinos que se unieron, locos y salvajes 
para gozar y que se fusionaron en orgasmos 
y que gozaron libres de sus cuerpos y en libertad.