viernes, 28 de noviembre de 2014

La soledad vive sola

Imagen obtenida de Internet


En este latir de fuego,
carne roja y palpitante ¡grito!
cómo serpiente atacante,
busco a mi presa sin prisa.

Corro veloz tras el sueño,
y tras un árbol seco, lo espero,
abiertas las zarpas
para lanzarme a su cuello.

No asalto lugares
ni destruyo sus hogares
ni destrozo los cultivos
ni produzco sin sabores.

Dormido como un leño,
me carcajeo yo solo,
al verme desnudo y esquelético
muerto de risa y sin prisa.

Ni siquiera asusto a los gatos,
camino torcido y arrugado
y cuando lloro…
¡todos os apartáis desolados!