lunes, 13 de octubre de 2014

Miré al ayer, como se mira un reflejo

Imagen obtenida de Internet


Me senté a contemplar la tarde,
silencioso, taciturno y ofuscado.
Nada parecía aliviar mi malestar
por los recuerdos del ayer, casi olvidados.

Bramó mi pecho de dolor
al recordar
cuánto y cómo la había amado.
Era muy tarde,
el sol se había ya ocultado.

Miré al ayer
como se mira a un reflejo
y vi como éste se burlaba
de mi rostro convulso y cansado.

Levanté del asiento
mi cuerpo envejecido y exhausto
y lancé un estertor a modo de grito,
¡basta ya de recordar lo que nunca fue escrito!

Calló de pronto mi dolor,
se hizo hueco y dueño mi instinto,
y volví a disfrutar de la noche,
silencioso, taciturno... y descansado.