viernes, 31 de octubre de 2014

Amor… ¿quieres escucharme?




Si quisieras escucharme…
prestar atención a esta herida,
abierta y sangrante en mi carne,
pasión de siglos pero nunca bastante.

Fue tu sencillez tan demoledora,
tan perfumados y evocadores tus labios,
cuando te amé y a la  sazón, besé tu calidez
sin desbaratarme ni despeinarme.

Te abrace tanto y estrujé hasta crujir
tus latidos en mi pecho
que al alcanzar el ardor de tus besos
quemando mis labios, tu boca a mi aliento.

Te deseé hasta morir sin aspaviento,
queriendo renacer en tus entrañas
a modo de melodía, sin llanto ni retorno,
para despegar mis alas y mi ser… sobre tu aliento.