martes, 20 de mayo de 2014

No, no te culpes, no eres tú la culpable, mi amor

Imagen obtenida de Internet


Salto al ciberespacio 
y araño con saña cuanto me huele a ti. 
Suspiro desde este profundo infinito, 
estoy a punto de matar o de morir.

No, no me humillas ni me heriste, soy yo, quien, por sentir, 
me veo bajo el yugo de un pensamiento senil. 
Me lastimo, me maltrato, me hiero, y aun así pienso que

no me puedes pedir milagros,
la lejanía nos sustenta, nos apresa,
y mis miedos son los que me aterran,
los que me atenazan, aun sin herirme.

Puedo viajar sí, con mi fantasía.
Incluso creer que sientes mis besos y caricias. 
Mas no puedo engañarme ni engañarte, 
la distancia es sombría, letal, y nos matará.

Ahora que aún tenemos tiempo,
debemos olvidarnos de sentir y
obviar nuestros desesperados latidos,
hasta enclaustrar y borrar nuestras emociones,
aquellas que nuestras letras, nos hicieron sentir.

No, no te culpes, no eres tú, mi amor, 
la vida me enseñó a no mentir, 
y esa es la única razón de que todo muera aquí.