jueves, 1 de mayo de 2014

Soy árbol viejo y adolorido

Imagen obtenida de Internet


No juegues conmigo,
sé de sobras que la herida,
podrá ser profunda y dolorosa,
tanto como inolvidable.

Sin embargo, no juegues conmigo.

Estoy ducho en batallas,
en guerras de amores,
de caricias llevaderas
y de despertares huecos.
Sin embargo, no, no juegues conmigo.

Pensarás hasta que es absurdo mi miedo,
que no hay nada que temer,
que eres abrasadora y pasional
y que juegas a incendiarme.

Pero no, no sigas, no juegues conmigo.
Soy árbol viejo y adolorido,
carne seca, con pliegues oscuros,
de sangre como la salmuera,
oscura, negra y fría.

Aun así, no, amor, ¡no sigas jugando conmigo!