domingo, 25 de mayo de 2014

No hay esperanzas... mi barco ya se fue

Imagen obtenida de Internet



Tengo raíces en los pies 
de estar tanto tiempo varado 
en esta orilla del río, 
ni sé cuándo mi barco zarpó, 
solo sé que me quedé triste, 
solo y perdido.

Maldigo mis ansias de fe, 
aquella que me llevé conmigo, 
aunque tristemente la olvidé, 
porque vi que no flotaban 
y en el agua revuelta 
se han hundido y ahogado.

Vivo angustiado, 
desilusionado y perdido, 
mirando y buscando 
en el horizonte, 
no sé el qué porque, 
nada tiene ya ningún sentido, 
pues no soy yo de atender a razones
y estoy siempre roncando y dormido.

Sé que me aqueja el mismo mal de la abeja, 
recojo mi miel y la guardo, 
queriendo tener contenta 
a esa a la que todos obedecen 
y a la que llaman o dicen que es la abeja reina.