sábado, 31 de mayo de 2014

Cada caricia en tu cuerpo, o cada suspiro tuyo en mi oído

imagen obtenida de Internet 

Te miro enamorado, te aspiro,
te inhalo, te sueño y a la vez te vivo.
Eres una realidad deseada, querida
y para siempre, por mi disfrutada.

Me recreo en cada movimiento tuyo,
sobre mí, al lado, de espaldas o debajo.
Te anhelo tanto como te deseo.
Y tanto o más que como te gozo o disfruto.

Cada caricia mía en tu cuerpo, 
o cada suspiro tuyo en mi oído, 
es el paradigma de un gemido o un orgasmo obtenido.
Te amo, te amo... ¡TE AMO!

Pese a mi espalda doblada,
y las arrugas que se mi imprimen en la frente,
pero sobre todo a mis quejosos años,
o el chasquido de mis huesos al amarnos.

Nada de eso me importa, cariño, si tú estás conmigo, 
a tus caderas abrazado, tú encima o yo sobre ti,
los dos jadeando, sudando y sintiendo a la vez
el infinito goce llegado al cenit, tan deseado y al final, 
alcanzado por los dos al unísono.